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domingo, 23 de junio de 2013

PECANDO EN LA NOCHE



Quisiera beber de tus sueños
aunque no tuviera fuerzas para afrontar
la peor de tus pesadillas; el objetivo
es estar en tus oníricos pensamientos,
no como hombre desolado,
sólo como hombre niño
falto de ternura
sin regazo en qué llorar,
ni pecho en el cuál pensar,
ni más aire que respirar
que no sea el que respires tú.

Accedí a tu submundo, sólo por amor,
pero me enredé en tu pecado,
entre tus muslos cohabité
enlazando cada vello íntimo
cayendo en la trampa de la noche más oscura.

Fuimos dos cuerpos lacerados
fundidos el uno dentro del otro, sin amor,
ni pequeño, ni grande,
simplemente vacíos, exangües,
obtusos, inertes, ríos secos,
alamedas desiertas...

El alba de nuevo nos vuelve a la realidad, la cotidianidad,
al páramo de equivocaciones, a distintos caminos,
nos vestimos con distintas máscaras,
cada cual gira por su lado.
Otra noche quizás pequemos de nuevo
arrastrándonos al blanco lecho
que todo lo consuma, hasta el alma,
saciando el apetito voraz
de los adultos amantes.

Guillem de Senent. Todos los derechos reservados. 06/09/2012

2 comentarios:

  1. Vaya!!!!!! Es precioso!! Volveré por aquí, seguro.

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  2. ¡ Gracias, Merche ! Espero tu vuelta. un beso.

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